Alfonso y Jonás Cuarón, encuentro de generaciones

Por Sergio Loyo
Uno de los nombres más sonados en la prensa mexicana durante los últimos días ha sido el de Alfonso Cuarón.


No es para menos, Alfonso es el primer director de cine de origen mexicano en ganar el Óscar de la Academia por su película Gravity. Aquel 2 de marzo de 2014, la historia de este hombre dio un vuelco al corazón de los mexicanos inspirándonos por su llegada a la cima de la industria cinematográfica internacional.
Muchos le preguntaron sobre los factores clave para conseguir su éxito profesional. En diversas entrevistas afirmó que uno de los elementos fundamentales para impulsar su carrera fue la incorporación de su hijo Jonás en los procesos de filmación.


Ciertamente, Jonás nació y creció muy cercano al ambiente del cine. A los diez años estaba admirando la película “La Princesita” dirigida por su Papá en 1995.


Con el tiempo, desarrolló más su gusto por el cine hasta convertirse en una de las mentes brillantes detrás de Gravity.


El trabajo de Alfonso y Jonás en conjunto nos demuestra que la capacidad de trabajar juntos sin lamentarse de las barreras generacionales da muy buenos resultados. Tan buenos, que la frescura de las ideas revolucionarias de Jonás, aunado a la larga experiencia de su talentoso padre, se convirtieron en el pase directo a los Óscares.


Mucho se ha dicho de las nuevas generaciones y su falta de estabilidad en las empresas. No obstante, para trabajar con estos jóvenes la estrategia más efectiva está en entender sus inquietudes y canalizarlas adecuadamente. Si se les plantea un escenario fértil para la creatividad y la innovación, con la posibilidad de equilibrar sus intereses personales y profesionales, es muy probable que se conviertan en colaboradores comprometidos con la empresa.


Bajo este esquema, experiencia y juventud se integran como un equipo de trabajo ganador.

2014-03-03

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